jueves, enero 28, 2021

EL MITO DE DRÁCULA EN LA TRADICION RUMANA tendrá reedición mejorada y con prólogo este 2021


 (El humilde cuaderno testimonial de la charla)

 

El año 2003 organicé junto a unos amigos una charla en el centro cultural Montecarmelo, en Providencia, Santiago de Chile. La dio mi amigo, el investigador rumano Mihai Marinescu, y se reunió bastante público. Desde una perspectiva tradicionalista, en la línea de autores como René Guénon, Titus Burckhardt, Martin Lings, Michel Valsan o Vasile Lovinescu, Mihai mostraba con fiereza los aspectos "contra-iniciáticos" de la obra de Stoker, y como éste tomaba mitos y leyendas sagrados, para deformarlos. Pero, más allá de esto, llamó la atención sobre el culto moderno a una figura como es Drácula. Manejando la riqueza del foclore rumano, el análisis simbólico a lo Mircea Eliade, y desde la mirada tradicionalista, pudo dar una otra visión sobre el mito o anti-mito del vampiro y de Drácula. Ante una concurrencia especialmente de juventud "gótica", que esperaba más bien una defensa del vampirismo, y en un escenario que fue un viejo convento de monjas carmelitas, y en un mágico atardecer, se dio esta inolvidable charla.

 

Como gesto testimonial hice un humilde cuaderno en papel de la conferencia. Debido al interés suscitado, incluso una editora italiana pidió a Mihai y a mí, la posibilidad de edición, a lo cual accedimos. Con un valioso prólogo, la charla tomó forma del rumano al español y luego al italiano. ¡La curiosa existencia de los textos!

Y ahora, luego de casi 20 años, Bajo los Hielos lanzará una reedición, con un prólogo extenso y en cuidado edición.


Hasta Agosto de 2021 el valor de preventa solo será $5.500. Posteriormente, el libro valdrá $7.500. Si quieres conseguirlo, contáctame a:

fritz.sergio@gmail.com


Acá les dejo unos textos selectos de lo que fue la charla, y lo que será parte de la nueva edición de DRÁCULA EN LA TRADICIÓN RUMANA

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(Centro Cultural Montecarmelo, en Providencia, lugar donde se realizó la charla de Miahi Marinescu, que organicé junto a Bajo los Hielos) 


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Volviendo al tema de Drácula, si la novela con el mismo nombre no puede constituir un mito y no cuenta ninguna historia sagrada, ello no es por otra parte una simple e inocente ficción. Aunque como producto literario se acerca más a la leyenda que al mito, el carácter de pura invención de algunos elementos del “mito” moderno de Drácula no disminuye para nada su influencia en el dominio psíquico colectivo. Sin embargo, si consideramos este supuesto mito en el plano espiritual, se puede decir que por los símbolos que usa y por la dirección que da a estos símbolos, el mito de Drácula ha llegado a ser en nuestros días más bien un “anti-mito”, un trastorno y una negación del verdadero sentido y función de los símbolos. Para argumentar esta hipótesis bastante atrevida, intentaré poner frente a ustedes algunos de estos elementos dispares, cuya reunión podría dejar en claro otro sentido del fenómeno llamado “Drácula”. Trataré analizar dichos factores en relación con datos facilitados por el folklore, la literatura y la historia de Rumania, para aclarar también la pertenencia, verdadera o imaginaria, de Drácula a nuestra realidad espiritual. Al final, sacaremos juntos las conclusiones que nos parezcan justas, aunque se refieran a fenómenos menos palpables, pero no por ello menos reales.


En primer lugar, hay que insistir sobre el hecho que en su forma actual, el “mito” del vampiro ha sido definido y desarrollado a través de las contribuciones literarias y cinematográficas recientes. Esto significa que sin duda alguna, el mito de Drácula es uno de estos “mitos modernos” a los que muchos autores se han referido en el siglo XX. Aunque las historias con vampiros no pertenecen en ningún caso exclusivamente a Bram Stoker, la novela del británico fue decisiva para popularizar el personaje y el esquema general de la intriga; su contribución al “mito” es inmensa, pues se adecua perfectamente a la mentalidad del siglo XX. En seguida discutiremos sobre los “precursores” de Drácula en folklore, las tradiciones orales y la literatura del siglo XIX. Si hasta el año 1896 la globalización de los personajes-vampiros era relativamente incierta, el personaje se ha vuelto a través de la novela de Stoker muy popular, desgraciadamente en un sentido bastante vulgar. Este ser con dientes largos y figura demoniaca es ahora un producto comercial, un best-seller que ya no tiene nada que ver con ningún filón sagrado o mítico y que se vende en sustitutos de mal gusto en todo el mundo. El éxito comercial de la novela de Stoker, amplificado por las producciones cinematográficas que inspiró y las falsificaciones de todos tipos, llevó a Drácula hasta el límite de una verdadera obsesión. Sin embargo, aunque en mi opinión el valor simbólico y espiritual de este supuesto mito es casi nulo, creo que el fenómeno en sí mismo es más que interesante. En conclusión, tenemos en nuestro caso dos realidades bien distintas: una tradición folclórica y algunas obras literarias que valorizan directamente y correctamente ciertos símbolos (aunque a veces trucándolos), y la contraparte oscura del mismo “mito”, que consiste primeramente en los desarrollos románticos de la tema – incluyendo a Stoker – que tienden a ignorar o invertir el sentido normal de muchos símbolos espirituales antiguos.


Para empezar, les propongo echar una mirada sobre la precedencia literaria de Drácula, a fin de determinar en que medida el tema del vampiro no era nuevo al momento de aparecer la novela. Clive Leatherdale muestra que en la literatura de lengua inglesa el término “vampiro” apareció cerca de 1730, pero el impacto fue muy reducido por la fuerte influencia del Siglo de las Luces. Sin embargo, junto con las últimas décadas del mismo siglo, cuando las ideas románticas empezaron a propagarse por toda Europa, el vampiro se volvió en un tema literario recurrente. El cambio fundamental fue en su imagen, la cual se convirtió desde una de monstruo terrorífico, fruto de la superstición popular, en un supuesto vehículo de creación artística. El romanticismo desvió el mito del vampiro en una nueva dirección: el supranatural (el retorno del vampiro desde su cripta, el acoso de los vivos para cumplir un ritual de sangre) deviene natural (la llegada de un ser querido de la tumba para continuar un amor destinado a ser eterno). Por primera vez el mito del vampiro ya no es revelado para destacar zonas oscuras de la existencia humana e infra-humana, sino para crear un nuevo tipo de “entertainment” literario. La elaboración continua del mito de origen hace que el vampiro sea ligue cada vez más a afectos y pasiones humanas. James Twitchell ha llamado la atención a las diversas facetas humanas atribuidas al vampiro por los autores románticos: la fuerza de atracción y repulsión maternal (Christabel/Coleridge), el incesto (Manfred/Byron), el paternalismo obsesivo (Cenci/Shelley), el amor adolescente (Porphyro/Keats), la lucha por el poder (Heathcliff/E.Bronte), la atracción homosexual (Carmilla/Le Fanu), la sexualidad reprimida (Drácula/Stoker), la dominación femenina (las Brangwen/D.H.Lawrence).


 

(La bella edición italiana de la charla y del texto de Marinescu) 

Toda esta tradición literaria fue asimilada por Stoker a través de su “Drácula”, una novela que añade al héroe-vampiro un rasgo erótico muy fuerte, tocando un punto sensible - el psíquico- del hombre moderno. Desde este momento central de la aparición de la novela “Drácula” el vampiro en general se identifica a Drácula, que además ya no pertenece a la leyenda y al pasado, sino al presente. Stoker hizo que el vampiro ya no sea aislado a un cierto espacio lejano, despoblado, sino que puede acechar en cualquier rincón oscuro de una gran ciudad, como por ejemplo Londres.



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"Si juntamos los cabos y tenemos en cuenta todos los aspectos que hemos mencionado, no creo que el emblema de la Orden a que pertenecía Vlad Dracul debería pasar por un símbolo maléfico. Aunque el dragón represente en verdad una imagen del diablo, el blasón como un todo no puede ser percibido igual, sino en el espíritu de su mensaje, de triunfo sobre las fuerzas de las tinieblas. Para ser más exacto, el emblema no comunica la pertenencia de la Orden al diablo, sino al contrario, su victoria sobre éste, según el modelo de la virgen que aplasta la cabeza del serpiente."

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"En un libro de Simion T. Kirileanu hay menciones sobre creencias populares que afirman que el príncipe no está muerto y volverá de su tumba. Les propongo analizar solo dos de las referencias a este hecho, mencionadas por Vasile Lovinescu en su estudio "El Monarca Oculto": "los viejos dicen que Esteban el Grande no está muerto. Él va a volver y entonces el país entero será feliz"; "Esteban el Grande y Santo va a venir antes de la resurrección final, montado en su caballo y con espada recta en su mano. Entonces será la gran guerra. El lugar de la batalla será el valle grande de Sase Bai, y tanta sangre va a correr allá, que los caballos van a nadar hasta sus melenas en sangre humana". ¿Qué significan estas palabras, que podrían ser interpretadas como creencias populares que transforman a Esteban en vampiro? Evidentemente un tal hipótesis seria absurda. Vasile Lovinescu ha demostrado que se trata de un mito universal, el del Monarca Oculto. Esteban el Grande es así integrado de una manera simbólica en la gran familia de los reyes eternos, al lado de Arturo, el rey de Bretaña, Carlomagno, Federico Barbaroja, Federico el Grande, el Imán Shiita de la tradición iraní y otras figuras reales de todas las tradiciones y todos los tiempos. Los ejemplos van hasta otros personajes históricos, como por ejemplo el alquimista Nicolás Flamel."



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"Volvamos otra vez al mito de Drácula para dar algunas explicaciones sobre lo que acabamos de presentar. Intentaré mostrar que la función escatológica y salvadora atribuida a Esteban por el folklore rumano (folklore que ha guardado sin saberlo el mito universal del Monarca Oculto), llega a ser transferido a Vlad Tepes en el mito de Drácula, pero de forma invertida, parodiada. A continuación les propongo analizar por lo menos algunos de estos trastornos demoníacos.

El primer elemento simbólico fundamental que aparece invertido en lo que llamamos "el mito de Drácula" es la gruta-cripta."



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"Se dice en la novela de Stoker que mientras está muerto, Drácula parecía animado, su rostro tenía color y parecía estar durmiendo. Es más, refiriéndose a Lucy Westenra, Stoker incluso cita dos versos: "Muerta la creía cuando estaba durmiendo / Y en sueño cuando había muerto". De modo consciente o no, Stoker está usando un profundo simbolismo iniciático, obviamente desviando su sentido normal. Este mito penetró el mundo occidental por Grecia, donde Hypnos y Thanatos, el Sueño y la Muerte eran gemelos."

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"En la historia sagrada de Dacia, la más antigua tierra rumana, el lobo fue sin duda el símbolo central. Dacia era la tierra de los Lobos, el nombre mismo de Dacia deriva, según la opinión de Kretschmer, del raíz "dhau", del que resultó "daos", el nombre frigio del lobo. Los dacios se llamaban ellos mismos "lobos" o "los que son como los lobos". Si pensamos en el hecho que la bandera de los dacios representaba un lobo con cuerpo de dragón, tenemos ya una imagen bastante clara sobre la función divina que los geto-dacios atribuían al lobo. Estos hechos de la historia mítica de mi país se reflejan en las tradiciones populares rumanas, que se han conservado en gran parte hasta nuestros días. Es un momento adecuado para recordar lo que dice Stoker de este espacio geográfico, a través de Jonathan Harker: He leído que todas las supersticiones del mundo se reunieron en la herradura de los Cárpatos, como si este lugar fuera el centro de todos los torbellinos de la imaginación"."



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"Frente a lo que se podría decir sobre la "fantasía" de historias como "Drácula", algo es cierto: su presencia obsesiva en la mente y la imaginación de gente de todas partes, como un virus psíquico incontrolable."





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