(El humilde cuaderno testimonial de la charla)
El
año 2003 organicé junto a unos amigos una charla en el centro
cultural Montecarmelo, en Providencia, Santiago de Chile. La dio mi
amigo, el investigador rumano Mihai Marinescu, y se reunió bastante
público. Desde una perspectiva tradicionalista, en la línea de autores como René Guénon, Titus Burckhardt, Martin Lings, Michel Valsan o Vasile Lovinescu, Mihai mostraba con fiereza los aspectos "contra-iniciáticos" de la obra de Stoker, y como éste tomaba mitos y leyendas sagrados, para deformarlos. Pero, más allá de esto, llamó la atención sobre el culto moderno a una figura como es Drácula. Manejando la riqueza del foclore rumano, el análisis simbólico a lo Mircea Eliade, y desde la mirada tradicionalista, pudo dar una otra visión sobre el mito o anti-mito del vampiro y de Drácula. Ante una concurrencia especialmente de juventud "gótica", que esperaba más bien una defensa del vampirismo, y en un escenario que fue un viejo convento de monjas carmelitas, y en un mágico atardecer, se dio esta inolvidable charla.
Como gesto testimonial hice un humilde cuaderno en papel de
la conferencia. Debido al interés suscitado, incluso una editora
italiana pidió a Mihai y a mí, la posibilidad de edición, a lo
cual accedimos. Con un valioso prólogo, la charla tomó forma del
rumano al español y luego al italiano. ¡La curiosa existencia de
los textos!
Y
ahora, luego de casi 20 años, Bajo los Hielos lanzará una
reedición, con un prólogo extenso y en cuidado edición.
Hasta
Agosto de 2021 el valor de preventa solo será $5.500.
Posteriormente, el libro valdrá $7.500. Si quieres conseguirlo,
contáctame a:
fritz.sergio@gmail.com
Acá
les dejo unos textos selectos de lo que fue la charla, y lo que será
parte de la nueva edición de DRÁCULA
EN LA TRADICIÓN RUMANA…
(Centro Cultural Montecarmelo, en Providencia, lugar donde se realizó la charla de Miahi Marinescu, que organicé junto a Bajo los Hielos)
*
Volviendo
al tema de Drácula, si la novela con el mismo nombre no puede
constituir un mito y no cuenta ninguna historia sagrada, ello no es
por otra parte una simple e inocente ficción. Aunque como producto
literario se acerca más a la leyenda que al mito, el carácter de
pura invención de algunos elementos del “mito” moderno de
Drácula no disminuye para nada su influencia en el dominio psíquico
colectivo. Sin embargo, si consideramos este supuesto mito
en el plano espiritual, se puede decir que por los símbolos que usa
y por la dirección que da a estos símbolos, el mito de Drácula ha
llegado a ser en nuestros días más bien un “anti-mito”, un
trastorno y una negación del verdadero sentido y función de los
símbolos. Para argumentar esta hipótesis bastante atrevida,
intentaré poner frente a ustedes algunos de estos elementos
dispares, cuya reunión podría dejar en claro otro sentido del
fenómeno llamado “Drácula”. Trataré analizar dichos factores
en relación con datos facilitados por el folklore, la literatura y
la historia de Rumania, para aclarar también la pertenencia,
verdadera o imaginaria, de Drácula a nuestra realidad espiritual. Al
final, sacaremos juntos las conclusiones que nos parezcan justas,
aunque se refieran a fenómenos menos palpables, pero no por ello
menos reales.
En
primer lugar, hay que insistir sobre el hecho que en su forma actual,
el “mito” del vampiro ha sido definido y desarrollado a través
de las contribuciones literarias y cinematográficas recientes. Esto
significa que sin duda alguna, el mito de Drácula es uno de estos
“mitos modernos” a los que muchos autores se han referido en el
siglo XX. Aunque las historias con vampiros no pertenecen en ningún
caso exclusivamente a Bram Stoker, la novela del británico fue
decisiva para popularizar el personaje y el esquema general de la
intriga; su contribución al “mito” es inmensa, pues se adecua
perfectamente a la mentalidad del siglo XX. En seguida discutiremos
sobre los “precursores” de Drácula en folklore, las tradiciones
orales y la literatura del siglo XIX. Si hasta el año 1896 la
globalización de los personajes-vampiros era relativamente incierta,
el personaje se ha vuelto a través de la novela de Stoker muy
popular, desgraciadamente en un sentido bastante vulgar. Este ser con
dientes largos y figura demoniaca es ahora un producto comercial, un
best-seller que ya no tiene nada que ver con ningún filón sagrado o
mítico y que se vende en sustitutos de mal gusto en todo el mundo.
El éxito comercial de la novela de Stoker, amplificado por las
producciones cinematográficas que inspiró y las falsificaciones de
todos tipos, llevó a Drácula hasta el límite de una verdadera
obsesión. Sin embargo, aunque en mi opinión el valor simbólico y
espiritual de este supuesto mito es casi
nulo, creo que el fenómeno en sí mismo es más que interesante. En
conclusión, tenemos en nuestro caso dos realidades bien distintas:
una tradición folclórica y algunas obras literarias que valorizan
directamente y correctamente ciertos
símbolos (aunque a veces trucándolos), y la contraparte oscura del
mismo “mito”, que consiste primeramente en los desarrollos
románticos de la tema – incluyendo a Stoker – que tienden a
ignorar o invertir el sentido normal de muchos símbolos espirituales
antiguos.
Para
empezar, les propongo echar una mirada sobre la precedencia literaria
de Drácula, a fin de determinar en que medida el tema del vampiro no
era nuevo al momento de aparecer la novela. Clive Leatherdale muestra
que en la literatura de lengua inglesa el término “vampiro”
apareció cerca de 1730, pero el impacto fue muy reducido por la
fuerte influencia del Siglo de las Luces. Sin embargo, junto con las
últimas décadas del mismo siglo, cuando las ideas románticas
empezaron a propagarse por toda Europa, el vampiro se volvió en un
tema literario recurrente. El cambio fundamental fue en su imagen, la
cual se convirtió desde una de monstruo terrorífico, fruto de la
superstición popular, en un supuesto vehículo de creación
artística. El romanticismo desvió el mito del vampiro en una nueva
dirección: el supranatural (el retorno del vampiro desde su cripta,
el acoso de los vivos para cumplir un ritual de sangre) deviene
natural (la llegada de un ser querido de la tumba para continuar un
amor destinado a ser eterno). Por primera vez el mito del vampiro ya
no es revelado para destacar zonas oscuras de la existencia humana e
infra-humana, sino para crear un nuevo tipo de “entertainment”
literario. La elaboración continua del mito de origen hace que el
vampiro sea ligue cada vez más a afectos y pasiones humanas. James
Twitchell ha llamado la atención a las diversas facetas humanas
atribuidas al vampiro por los autores románticos: la fuerza de
atracción y repulsión maternal (Christabel/Coleridge), el incesto
(Manfred/Byron), el paternalismo obsesivo (Cenci/Shelley), el amor
adolescente (Porphyro/Keats), la lucha por el poder
(Heathcliff/E.Bronte), la atracción homosexual
(Carmilla/Le Fanu), la sexualidad reprimida (Drácula/Stoker), la
dominación femenina (las Brangwen/D.H.Lawrence).
(La bella edición italiana de la charla y del texto de Marinescu)
Toda
esta tradición literaria fue asimilada por Stoker a través de su
“Drácula”, una novela que añade al héroe-vampiro un rasgo
erótico muy fuerte, tocando un punto sensible - el psíquico- del
hombre moderno. Desde este momento central de la aparición de la
novela “Drácula” el vampiro en general se identifica a Drácula,
que además ya no pertenece a la leyenda y al pasado, sino al
presente. Stoker hizo que el vampiro ya no sea aislado a un cierto
espacio lejano, despoblado, sino que puede acechar en cualquier
rincón oscuro de una gran ciudad, como por ejemplo Londres.
*
"Si
juntamos los cabos y tenemos en cuenta todos los aspectos que hemos
mencionado, no creo que el emblema de la Orden a que pertenecía Vlad
Dracul debería pasar por un símbolo maléfico. Aunque el dragón
represente en verdad una imagen del diablo, el blasón como un todo
no puede ser percibido igual, sino en el espíritu de su mensaje, de
triunfo sobre las fuerzas de las tinieblas. Para ser más exacto, el
emblema no comunica la pertenencia de la Orden al diablo, sino al
contrario, su victoria sobre éste, según el modelo de la virgen que
aplasta la cabeza del serpiente."
*
"En
un libro de Simion T. Kirileanu hay menciones sobre creencias
populares que afirman que el príncipe no está muerto y volverá de
su tumba. Les propongo analizar solo dos de las referencias a este
hecho, mencionadas por Vasile Lovinescu en su estudio "El
Monarca Oculto": "los viejos dicen que Esteban el Grande no
está muerto. Él va a volver y entonces el país entero será
feliz"; "Esteban el Grande y Santo va a venir antes de la
resurrección final, montado en su caballo y con espada recta en su
mano. Entonces será la gran guerra. El lugar de la batalla será el
valle grande de Sase Bai, y tanta sangre va a correr allá, que los
caballos van a nadar hasta sus melenas en sangre humana". ¿Qué
significan estas palabras, que podrían ser interpretadas como
creencias populares que transforman a Esteban en vampiro?
Evidentemente un tal hipótesis seria absurda. Vasile Lovinescu ha
demostrado que se trata de un mito universal, el del Monarca Oculto.
Esteban el Grande es así integrado de una manera simbólica en la
gran familia de los reyes eternos, al lado de Arturo, el rey de
Bretaña, Carlomagno, Federico Barbaroja, Federico el Grande, el Imán
Shiita de la tradición iraní y otras figuras reales de todas las
tradiciones y todos los tiempos. Los ejemplos van hasta otros
personajes históricos, como por ejemplo el alquimista Nicolás
Flamel."
*
"Volvamos
otra vez al mito de Drácula para dar algunas explicaciones sobre lo
que acabamos de presentar. Intentaré mostrar que la función
escatológica y salvadora atribuida a Esteban por el folklore rumano
(folklore que ha guardado sin saberlo el mito universal del Monarca
Oculto), llega a ser transferido a Vlad Tepes en el mito de Drácula,
pero de forma invertida, parodiada. A continuación les propongo
analizar por lo menos algunos de estos trastornos demoníacos.
El
primer elemento simbólico fundamental que aparece invertido en lo
que llamamos "el mito de Drácula" es la gruta-cripta."
*
"Se
dice en la novela de Stoker que mientras está muerto, Drácula
parecía animado, su rostro tenía color y parecía estar durmiendo.
Es más, refiriéndose a Lucy Westenra, Stoker incluso cita dos
versos: "Muerta la creía cuando estaba durmiendo / Y en sueño
cuando había muerto". De modo consciente o no, Stoker está
usando un profundo simbolismo iniciático, obviamente desviando su
sentido normal. Este mito penetró el mundo occidental por Grecia,
donde Hypnos y Thanatos, el Sueño y la Muerte eran gemelos."
*
"En
la historia sagrada de Dacia, la más antigua tierra rumana, el lobo
fue sin duda el símbolo central. Dacia era la tierra de los Lobos,
el nombre mismo de Dacia deriva, según la opinión de Kretschmer,
del raíz "dhau", del que resultó "daos", el
nombre frigio del lobo. Los dacios se llamaban ellos mismos "lobos"
o "los que son como los lobos". Si pensamos en el hecho que
la bandera de los dacios representaba un lobo con cuerpo de dragón,
tenemos ya una imagen bastante clara sobre la función divina que los
geto-dacios atribuían al lobo. Estos hechos de la historia mítica
de mi país se reflejan en las tradiciones populares rumanas, que se
han conservado en gran parte hasta nuestros días. Es un momento
adecuado para recordar lo que dice Stoker de este espacio geográfico,
a través de Jonathan Harker: He leído que todas las supersticiones
del mundo se reunieron en la herradura de los Cárpatos, como si este
lugar fuera el centro de todos los torbellinos de la imaginación"."
*
"Frente
a lo que se podría decir sobre la "fantasía" de historias
como "Drácula", algo es cierto: su presencia obsesiva en
la mente y la imaginación de gente de todas partes, como un virus
psíquico incontrolable."