sábado, septiembre 21, 2013

ALGUNOS FANZINES EN ESPAÑOL DE DIFUSIÓN LOVECRAFTIANA (I) SERGIO FRITZ ROA


(Portada del número 1 del fanzine de  "Los diletantes de Lovecraft". Mayo de 1997)


         (Indice del número 1 del fanzine de  "Los diletantes de Lovecraft". Mayo de 1997)


Desde que fundé en 1990 la Liga Lovecraftiana, en la comuna de Providencia, en Santiago de Chile, he mantenido contacto con diversas agrupaciones lovecraftianas y seguidores del Maestro de Providence.

Uno de los contactos más queridos ha sido el que tuve con Begoña Perez y su asociación "Los diletantes de Lovecraft", un club español que realizó un fanzine de escaso presupuesto pero de una calidad más que mediana.

Acá les dejo algunas portadas e índices.






El número 1 del fanzine del C de los D apareció en Mayo de 1997.


(Número 2 del fanzine de  "Los diletantes de Lovecraft". Octubre de 1997)




(Número 3 del fanzine de  "Los diletantes de Lovecraft". Diciembre de 1997. La clásica portada de Philippe Druillet)







(Declaración del número 1 del fanzine de  "Los diletantes de Lovecraft". Mayo de 1997)

En este grupo colaboraron entre otros Andrés Díaz, Javier Caño, Ivan Olmedo y Diego Ávila. Y a propósito de este último, realizó un fanzine monográfico llamado "HPL fhtagn. Cuadernos lovecraftianios", cuya portada también incluyo aquí.

Mantuve contacto con todos ellos y no sé si aun leerán con la misma sed de los 90 a Lovecraft. De todas formas, desde aquí mi reconocimiento por ayudar a la difusión de H.P.Lovecraft y la buena literatura de horror, en tiempos que recién empezábamos a saber algo sobre internet y sus inmensas utilidades.




(Número 1 de "HPL fhtagn. Cuadernos lovecraftianos", editado por el toledano Diego Ávila Domínguez)


(Indice y presentación del Número 1 de "HPL fhtagn. Cuadernos lovecraftianos")

sábado, agosto 17, 2013

MIS MAESTROS I: EDUARDO OTAROLA (SERGIO FRITZ)


 
EDUARDO OTAROLA: CUANDO LA MAGIA VA DE LA MANO CON LA HUMILDAD.
 
( A mi querido primer Maestro, con humildad)
 
 
 
Aun cuando en mi niñez había conocido a un verdadero maestro, que se inserta dentro de la tradición de Budhismo Tibetano, el venerable Khenpo Dorgzon Rinpoche, con quien me reuniría dos veces más a lo largo de mi vida (realizándole una entrevista para mi revista “Bajo los Hielos” donde le preguntaría sobre temas como el kali-yuga o la existencia de lugares como Shamballah o Agharta), mi primer encuentro con un Mago occidental ocurrió hacia los 19 años.


Yo estaba en una etapa de pesimismo respecto al mundo. Lo que más leía era Nietzsche y Lovecraft, simpatizando con Cioran, los románticos alemanes y otros autores semejantes.


En una ocasión un amigo que fuera compañero en el Liceo, al que llamaré BS, luego de haber despertado su consciencia y al empezar a desarrollar facultades paranormales a raíz de un terrible accidente automovilístico que viví junto a él y en el cual los dos casi perdimos la vida, y al buscar una explicación y buena dirección a éstas, me comunicó que había conocido a un auténtico Maestro, quien visitaba con cierta frecuencia a un grupo del cual BS estaba participando no hace mucho. En conformidad con mi visión adolescente, le indiqué que dudaba que ello existiera, en especial en Chile y en un tiempo como éste. Es más, lo reté a demostrarle que sería uno más de tantos embaucadores. Acordamos visitarlo. Yo sinceramente pensaba que podría encontrar a uno de esos falsos sabios que abundan en el seudoesoterismo.


Llegó el día. El hombre que veríamos se llamaba Eduardo Otarola. Trabajaba atendiendo un kiosco (no era el dueño sino solo el trabajador) en la vereda sur de calle Alameda Bernardo O´Higgins, en la Estación Central. Al llegar al lugar vi a un caballero de unos 55 años aproximadamente, robusto e incluso un poco gordo, de rostro amistoso. Saludó a mi amigo e intercambió algunas palabras. Luego él mismo se dirigió hacia mí y me dijo risueño: “Yo sé que tú no crees o en verdad te quieres negar a creer ciertas cosas; y vienes precisamente a demostrar la inexistencia de los poderes llamémoslos “ocultos”, pero que son muy reales…”.


Quedé congelado. BS no era alguien que le podría haber contado de mis intenciones reales. Luego mi amigo me confirmaría el hecho que jamás le comentó de aquéllas. Y que solo le preguntó si podía invitar a un amigo a conocerlo.


Me pidió que le pasara mi mano izquierda, a lo que accedí. Observó la palma y con gran conocimiento quiromántico me dejó sin habla, pues empezó a leer en mi mano cosas que solo yo sabía y que nunca le comenté a mi ex compañero. Por ejemplo, el hecho de que yo me había estado ahorcando con el cordón umbilical antes de nacer.


Al ver mi asombro, se sonrío. Y allí se rompió el hielo. Conversamos de cosas triviales, mientras él atendía el kiosco, para vender dulces y golosinas.


Noté otra cosa muy curiosa: Que mucha de la gente que pasaba por ese lugar tan concurrido, lo saluda con un afecto que pocas veces he visto. Las personas más pobres y sencillas iban a pedirle consejos, lo abrazaban, intercambiaban dos palabras con él, etc. Comprendí que no era un hombre normal y que era muy querido por el pueblo. No sé por qué pero pensé en un santo o algo así.


                                                                           *


Desde esa vez fue común que junto a mi tocayo viajáramos especialmente los días sábados en la mañana al hogar de Eduardo Otarola. Vivía en el segundo piso de un edificio cercano al lugar de su trabajo. El barrio era muy pobre y desordenado, pero su hogar sin embargo era cálido y limpio. Tenía una biblioteca esotérica importante. Especialmente había libros sobre el Tarot, la Kabbalah, Quiromancia y Astrología.


Nos contó que había estado en un Seminario católico, pero se dio cuenta que la vida sacerdotal y la dogmática religiosa no eran lo suyo. Renunció.


Su interés por las ciencias ocultas y las actividades paranormales eran su gran preocupación, pero también la ayuda a la gente pobre.


En una ocasión me dijo: “Tú necesitas conocer la pobreza. Ayudar a los pobres. Te voy a invitar a visitar a los viejitos del Hogar de Cristo, a visitar y dar de comida y ropa a los desamparados. Hay gente que sufre y Cristo nos exhortaba a ayudarlos”. Aun cuando no compartía ni comparto su cristianismo, respeto mucho su deseo de ser consecuente.


Vivía solo. Tenía hijos pero lamentablemente la relación con ellos debe haber sido pésima por lo que contaré más tarde. Desconozco si en algún momento se casó y si vivía su ex mujer.


La visita los días sábados era por mí muy esperada. Le habíamos pedido que nos enseñara ciencias esotéricas ante lo cual él ofreció ayudarnos. Era un hombre de una calidez extraordinaria y siempre estaba llano a compartir.


Para conocer a una persona recurría además de la mirada atenta a la observación de las manos a través del arte quiromántico, al tarot y al ajedrez. Sí, era un excelente ajedrecista y un psicólogo que utilizaba este juego como medio de conocimiento de las personas. Decía que uno podía aprender mucho del oponente a través de la manera de jugar y de qué valor le daba a las piezas. Así, por ejemplo, el juego podía revelar a las personas que eran muy arriesgadas de las que no. También uno a través de la importancia que le diera a las piezas podía ser desvelado. Si uno desprotegía al rey era una persona a la cual el yo o el ego no le importaba demasiado. Si descuidaba a la reina, era porque su mujer o su madre no tenía tanta importancia en su vida.


Me dijo que eligiera una ciencia esotérica o un saber que ayudara a los demás y que él me lo enseñaría. Le dije que había estudiado algo de reflexología y que algunas personas decían que mis manos eran “mágicas”.


Un hecho importante desde el punto de vista mágico fue el que relataré.


Mi amigo debido a la edad y al despertar de ciertas facultades paranormales le pidió a don Eduardo si podía leer la mente de las personas.


Como nunca, sentimos que se había enojado.


“Eso, mis amigos, no se debe hacer. La mente de las personas es algo sagrado. Cada uno tiene su cielo y su infierno, y descubrirlo no nos está permitido. Es una esfera privada. Además, uno podría desilusionarse de quienes amamos o estimamos. Además si el infierno personal es a veces difícil de verlo para nosotros mismos, puede ser que el infierno de los otros sea aun más oscuro”.


Luego, nos ordenó que nos sentáramos frente a él. Así lo hicimos.


“Observen mi rostro, solo eso”.


Miré atento. Pensé que todo esto era algo ridículo.


Y, sin embargo, al pasar un minuto noté algo extraordinario. ¡No! ¡No podía ser! Don Eduardo estaba modificando de alguna manera misteriosa su rostro… Y no era el producto de una morisqueta o algo así. Sino que efectivamente su rostro ahora era distinto. La nariz había crecido y se había hecho encorvada. Sus ojos eran más pequeños y de mirada fuerte. Lo que vi puede resumirse como un demonio aguileño.


Estaba aterrado, pero seguí de frente, observando.


Luego, el rostro cambió de un segundo a otro, y la cara apacible que conocía empezó a verse.


Entonces nos dijo:


“Ya es suficiente. BS, por favor, dime tú primero… ¿qué viste?”


Mi amigo sin que hubiera hablado antes conmigo dijo algo sorprendente:


“Lo que vi fue un ser monstruoso de aspecto aguileño”.


O sea, lo mismo que yo.


Y luego don Eduardo me preguntó qué había visto yo, a lo cual solo pude responder que coincidía con lo de mi amigo.


"Pues, bien, han visto lo que les he dicho que podía ocurrir. Encontrarse con el infierno de los otros no es algo agradable y por lo mismo nos está velado” – concluyó de manera irrebatible.


                                                                         ++


Había tenido una experiencia bastante anormal aquellos días. Una batalla entre magos se había librado. Mi “polola” (pareja, en Chile) deseaba alejarse de unas amigas que estaban relacionadas con brujería. Pero, deseaba que yo estuviera presente en la ocasión, para lo cual la acompañé a su hogar. Lo ocurrido lo relataré en su oportunidad, si es que lo estimo pertinente. Pero ahora solo quiero indicar que en ese encuentro, al estar cerca de estas dos amigas de mi polola había vivido un suceso que me intrigaba: a pesar que el día estaba agradable, en el transcurso de la hora y media que estuvimos juntos sentí unos cambios de temperatura ambiental que me tenían incómodo: durante diez minutos sentía frío, luego mucho calor, y así sucesivamente. Recuerdo que me saqué el polerón y me lo volví a poner unas seis o siete veces.


Digo que estaba intrigado con este fenómeno pues lo atribuía a la presencia de las jóvenes brujas.


Le quise comentar a don Eduardo y lo visité una mañana de un sábado.


Me dijo que esto no había sido algo meramente psicológico y que por el contrario yo tenía mucha razón al vincularlo con la presencia de las magas negras.


Me dijo que esto era posible y se podía crear a voluntad. Por lo cual pensaba que una de las dos mujeres lo había realizado para incomodarme y precipitar una salida.


Señaló que él había aprendido de un chamán amazónico esta técnica. Cómo conoció al chamán, quién era o en qué año ocurrió esto, eran cuestiones que no le pregunté.


Estábamos en una pieza y pronto sentí calor, luego frío, mucho frío. Todo esto en pocos minutos. Afuera no estaba nublado y la temperatura debería ser cálida.


¡Don Eduardo había logrado a voluntad el mismo efecto que presencié ante dos magas negras!



                                                                     ++


Visité durante dos años al menos un día sábado por mes a don Eduardo. Muchas veces con BS. Pero a veces fui solo.


Aprendí mucho de él.


Una de las cosas que hoy entiendo mejor y que más me ha servido es la siguiente:


“Sergio: tú quieres ser un superhombre. Pero antes de serlo, debes ser hombre. ¡Y no creas que es una tarea menor o despreciable! Ser hombre significa tropezarse, caer, levantarse, ir a fiestas, emborracharse, etc. Si no haces eso, no podrás avanzar realmente pues te frenarás de algunas cosas y cuando seas mayor querrás vivirla… pero ya no estarás en el momento adecuado para hacerlas”.


El crecimiento debe partir por la base y no por la cúspide.


Muchas veces intentamos ser sabios, santos o magos. Pero apenas tenemos conciencia de nosotros y nuestros defectos. Tampoco sabemos aprovechar nuestras capacidades, pues el conocernos es un proceso largo y que exige un autoanálisis que pocas veces somos capaces de realizar.


                                                                                  ++


Lamento que por motivos de mis estudios en la Universidad dejé de lado mis visitas a don Eduardo. Deben haber pasado unos cuatro años sin que lo viera en más de dos ocasiones. Me hice el tiempo pues lo echaba de menos. Ese día tuve solo dos clases, así que me dirigí sin más hacia la Estación Central.


La primera sorpresa era que no había nadie en el kiosko. Presentí algo malo.


Caminé con rapidez hacia su departamento. Toqué el citófono. Nada. Ninguna respuesta.


Lo llamé a voz alzada. Luego de un rato apareció desde una ventana una señora. Me dijo que don Eduardo HABIA MUERTO.


No podía creerlo.


Le pedí más información, pero la señora era muy austera en palabras. Me dijo que había muerto de cáncer al estómago, que había tenido dolores espantosos y que se escuchaba como gritaba de molestia los últimos días de su vida. Que incluso ni sus hijos fueron a verlo, y que solo ahora habían aparecido sin duda para repartirse la herencia.


La nostalgia me embargó. Una lágrima cayó de mis ojos. Mi Maestro había muerto y yo no estuve allí para ampararlo, cuidarlo, protegerlo en sus últimos días.


Hoy sé que los grandes maestros muchas veces asumen el “karma” (por llamarlo de alguna manera) de sus discípulos y amigos. Eduardo Otarola tuvo muchos de estos últimos, adeptos no sé si alguien más que yo. Pero todos fuimos iguales a la hora de admirarlo y todos estúpidamente iguales en la irresponsabilidad de no cuidarlo en el crucial paso al otro mundo.




                                                      (Santiago, 15-16 de Agosto de 2013)
 

lunes, julio 15, 2013

SE CREA LA ASOCIACION EURASIATICA DE ARTISTAS (Jonás Zimmer)


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Fundada la Asociación Eurasiática de Artistas
Por Jonas Zimmer, traducido del alemán por Felix W.

Alexander Dugin bien puede ser contado entre los pensadores políticos más importantes de nuestro tiempo. El filósofo y geostratega ruso ha creado el Movimiento Eurasiático, un gran contrapunto al orden mundial unipolar dominado por Estados Unidos, que atrae a cada vez más intelectuales fuera de Rusia, entre ellos el francés Alain de Benoist o el italiano Claudio Mutti. La Global Revolutionary Alliance (GRA), puede entenderse como un movimiento juvenil afiliado, así como el grupo estadounidense Open Revolt. En Alemania, la voz más importante de las ideas eurasiáticas es la revista ZUERST!, donde pueden encontrarse  artículos sobre el tema una y otra vez. Una base organizativa, hasta ahora había fracasado. Pero recientemente, se ha fundado un pequeño grupo eurasiatista en Berlín bajo la denominación  un tanto pomposa de “Instituto Eurasiático de Estudios Geoestratégicos”. A pesar de ser aún una organización minúscula, han obtenido el consentimiento de Dugin para realizar sus actividades bajo ese nombre, según su gerente Bernd Volkhardt. Parece prometedor.

Bastante interesante es asimismo un proyecto de ámbito supra-nacional, la “Asociación Euroasiática de Artistas”, que ha comenzado un miembro del grupo berlinés, Rudolf S. (el músico y cantautor de folk “Sonnenkind”) junto a Sol Mutti , el hijo del profesor italiano Claudio Mutti y cabeza del grupo TSIDMZ (iniciales de “Thule Sehnsucht in der Maschinenzeit”, o “Nostalgia de Thule en la Era de las Máquinas”). “Sonnenkind” es originalmente una versión moderadamente nacionalista  de Reinhard Mey (famoso cantautor alemán, N.d.T.), mientras que “TSIDMZ” consiste en música electrónica industrial-marcial con sonidos bombásticos y apocalípticos. Estos dos músicos tan dispares lograron reunir en poco tiempo un importante número de artistas que simpatizan con las ideas de Dugin. Entre ellos se encuentran, entre otros, la artista y filósofa rusa Irene Caesar, el poeta serbio Boris Nad o el autor Sergio Fritz Roa, escritor chileno de influencia  esotérica. 
Sin embargo, la mayoría de los artistas  realizan proyectos musicales, de muy diferentes tipos, aunque mayoritariamente se puede discernir un enfoque en el Neofolk y el género industrial. Por ejemplo el grupo francés de Noise-Electro Front Sonore, el proyecto musical del propio Dugin como cantautor (Betelgeuse), la pianista japonesa Keika Okamoto y la legendaria Mizar, Dark-Wave procedente de Macedonia.
¿Dará sus frutos ésta unión de artistas tan dispares? Según el responsable, se está fomentando intensivamente la cooperación y la asistencia mutua entre los participantes, como un sampler de grupos pro-Eurasiáticos. También se planea un festival de música en Rusia.
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La Asociación Eurasiática de Artistas (AEA) incluye participantes de diversos ámbitos que apoyan la idea de Eurasia de Alexander Dugin, especialmente el aspecto de la lucha por la cultura y la tradición contra el modernismo y la globalización.
La AEA ha decidido recientemente ponerse a trabajar en un proyecto común, bajo el nombre de “Eurasian Artists Association presents: The IV Revolution”. La presentación contendrá un libro, un CD y un DVD para así dar a conocer a los artistas asociados a un público más amplio. Casi todos los miembros de la AEA  ya acordaron apoyar el proyecto con sus obras, la mayoría de ellos en exclusiva para esta versión.
1.) El libro contendrá historias cortas, ensayos y / o poemas de Boris Nad (escritor eurasiatista de Serbia), David Beetschen (poeta suizo), Sergio Fritz Roa (escritor tradicionalista espiritual de Chile) e Irene Caesar (filósofa rusa y artista de vanguardia), así como las artes gráficas del famoso pintor Alexey Guintovt (Rusia), Hermann Bickler (de la banda Puanteur de Charnier, Francia), Bernd Volkhardt (Alemania) y los ya mencionados Sergio Fritz Roa e Irene Caesar. Una parte dará una breve introducción a los actos musicales presentados en el CD.
2.) El CD incluye a casi todos los músicos de la AEA: Barbarossa Umtrunk (Martial-industrial francés), Betelgeuse (proyecto alternativo por Alexander Dugin como cantautor),Dasein may refuse (Avantgarde-Electro por Dari Dugina), Death Aesthetic (Neofolk de los EE.UU.), Front Sonore (Noise / Electro francés), Hoplites (martial-ambient griego), La Derniere Attaque (Martial Ambient, México), Le Cose Bianche (noise de Italia), Mizar (legendario Dark-Wave macedonio) Nevod (Martial Ambient / Uzbekistán), Porta Vittoria (pop-mediterráneo italiano), Puanteur de Charnier (Electro francés), Sonnenkind (cantautor folklórico alemán), Stirner (noise holandés), Suveräna (martial español), TSIDMZ (Martial Industrial, Italia), Valerio Orlandini (Dark Ambient, Italia) , Vir Martualis (Martial de Argentina)
3.) El DVD contendrá videos musicales de algunos de los proyectos que figuran en el CD, una gran presentación de Irene Caesar, y un vídeo de Alexey Guintovt.
Otros artistas probablemente participarán, pero sólo mencionamos a aquellos que dieron  una confirmación clara hasta ahora.
Rudolf S. (Sonnenkind), 6. Julio 2013 – Traducido del inglés por Felix W.

domingo, julio 07, 2013

Nuevas ilustraciones disponibles de Sergio Fritz



He subido nuevos dibujo de mi autoría. Pueden ser vistos en: http://senderosoniricos.blogspot.com/



El Signo Amarillo 
Dibujo en lápiz grafito. Junio de 2013.


Eteria, ciudad fantasmal. 
Dibujo en lápiz grafito. Junio de 2013.

sábado, mayo 25, 2013

SENSACIONES: TRES VISIONES AL MODO DE MICRO RELATOS (SERGIO FRITZ)


NOTA: Estas tres visiones son reales y han sido escritas con rigurosidad y apego a la verdad. Las dos primeras son experiencias que viví. La primera a una edad cercana a los 7. La segunda en la adolescencia, posiblemente a los 15. El último micro-relato es un sueño que se ha reiterado en tres ocasiones.

Es dificil, por no decir imposible, plasmar lo vivido. Especialmente cuando se quiere transmitir sensaciones y no una simple sucesión de hechos. Que me disculpen no haber sido capaz de concretar este deseo.

SENSACIONES

  1. MIEDO

Recuerdo que fue hace mucho. En un día de mi infancia. En la estación veraniega.

El sol estaba en su momento de mayor esplendor, mientras junto a mi madre caminábamos sin apuro por la orilla del mar.

No sé exactamente qué conversábamos, pero sí recuerdo que en algún instante me detuve a recoger una piedra oscura que había llamado mi atención. Era del tamaño de mi pequeña mano y en la superficie era posible observar algo como una mancha que extrañamente tenía la forma del rostro aguileño de un ser grotesco.

Tuve la sensación que ese guijarro tenía una antigüedad inmensa, y quise hacerlo mío.

En ese instante el sol fue oscurecido por unas nubes solitarias y grises.

Mostré mi descubrimiento a mi madre, la cual también notó ese perfil monstruoso, y me dio la orden de lanzar el objeto al mar.

Obedecí sorprendido.

Luego me dijo que había ciertos elementos del Mal, que era mejor no utilizar, pues podrían acarrear la desgracia. Tal vez, continuó, esa piedra solo fuera un accidente y la figura que vimos solo un capricho de la naturaleza; pero, era mejor retornarla a su origen.

Algo extrañado seguí caminando, sin comprender completamente lo que me había dicho.

En cambio, percibí que las nubes habían desaparecido con la misma rapidez con la cual hace unos minutos taparon el majestuoso sol.


 
2.- MISTERIO

Mientras estábamos de vacaciones, mi padre había llevado su camioneta a un pueblo que para él significaba una indirecta vinculación familiar, pero que ahora anhelaba recorrer. Había estado allí en su infancia; pero el recuerdo era lejano, como distante era este lugar respecto a la capital y a sus edificios. El nombre: Ñiquén. Un pueblo entre muchos del campo chileno. Con poca población, mucha pobreza, hombres rudos y mujeres alegres…

Fuimos a la casona de  los familiares y pronto un señor le relató problemas de delimitación y uso de aguas a mi padre. Si bien era éste abogado, no era un experto en derecho de aguas. Pero, la situación parecía interesante y quiso ayudar. 

Fuimos en nuestro vehículo y cruzamos el pueblito y algunos caminos de tierra hasta llegar a una zona de lodo y aguas que se desenvolvían en varias direcciones.

Bajamos y caminamos con cuidado.

El silencio se interrumpía con unas encantadoras risitas de mujeres. Mis hermanas estaban muy atrás y las risas no eran de ellas.

Mientras mi padre conversaba con el campesino, vi muy cerca y adelante nuestro, algo como una tina oxidada. Vi entonces además que había dos jóvenes: Una que desnuda se bañaba, y otra, vestida, afuera esperándola.

Eran adolescentes como yo.

Al verme se sonrieron. Yo, en cambio, me ruboricé.

Contemplar la desnudez de una de ellas fue un relámpago que me estremeció.

La amiga que no se bañaba le entregó a la otra su ropa y se perdieron entre los árboles.

Mi padre y su familiar parecieron no percatarse de nada. Menos mis hermanas, que aún no llegaban al punto donde estábamos.

Todo esto duró un minuto o un poco más.

Luego de una media hora nos fuimos de esa zona de aguas misteriosas. Antes de llegar a la casona, pasamos al lado de un colegio. Era de mujeres. Allí, en la entrada estaban las dos jóvenes que había visto. Por la ventana de la camioneta las contemplé, mientras se despedían con sus manos. Los ojos de aquella cuya piel morena vi desnuda algo me dijeron.

El secreto, el misterio, no debía ser compartido.



3.- HORROR PÁNICO

El sueño se ha repetido en tres ocasiones. Lo general es como sigue. Lo particular lo dejo para mí.

Me veo caminando solitario en  una hora no muy tardía, por una calle de Santiago que parece ser San Diego o una cercana. No estoy lejos de Avenida Matta. Hay una plaza donde existe una inmensa iglesia del tipo barroco. Sin embargo, tiene muchas imágenes talladas. Santos y gárgolas.

No deseo mirar. Pues sé que esas esculturas tienen vida… Y sé además que hay una malignidad en ese templo. Algo infame palpita desde toda su estructura y desde hace mucho tiempo.

Mis ojos a pesar de dirigirlos hacia otro lado, vuelven a la iglesia.

Entonces, las campanas suenan.

Sé que algo no humano, más bien demoniaco, mora allí; y nadie, salvo yo, lo percibe.

Esa sensación me sigue helando el alma y temo con encontrarme en la vida diurna con esa iglesia, aunque pienso cuál puede ser...


LA PRESENCIA DEL GREEN MAN EN SANTIAGO DE CHILE (Sergio Fritz Roa)


(Fotografía 1.-
Un Hombre Verde en el centro de Santiago de Chile.  Fotografía de Sergio Fritz)
Nuestra ciudad aun esconde secretos relacionados con el Hermetismo, los cuales solo se muestran a los ojos del buen observador y conocedor de esta auténtica gnosis espiritual.

Podría parecer extraño constatar acá, en el fin del mundo, la presencia del Green Man (Hombre Verde), el que sin embargo se encuentra con tanta fuerza en países como Francia, Alemania, España e Inglaterra  Y, sin embargo, si consideramos la información que proveeremos a continuación podremos comprender que sí tiene lógica y sentido.

1.- EL HOMBRE VERDE. ESENCIA Y SIMBOLISMO

Previamente se exige saber quién es y qué representa el Hombre Verde. Para resumir, es la expresión de la vegetación, de la primavera, de la vida que renace. Su simbolismo es muy rico y nos habla de los ciclos de la naturaleza, especialmente de la explosión del verdor, del surgimiento de las cosas. Se lo representa como una cabeza generalmente masculina ataviada con hojas o en otras ocasiones como un rostro que vomita ramas.

El Hombre Verde consta de difusión universal. En la  India se lo conoce como Varuna. En la mitología celta es llamado Cernunnos. Silvano, en la Roma antigua. Dentro del judaísmo la presencia de Elías tiene algunas características que nos recuerdan al Green Man, como por ejemplo la inmortalidad. Es posible que la imagen de Baco (dios no solo del vino sino de la agricultura) como la de Pan se relacione con el Hombre Verde. En efecto, así lo parece demostrar su carácter festivo, su residencia en los lugares boscosos, y la virilidad que se le asocia (no se olvide que verde proviene de la raíz vir, de donde se extraen palabras como virya, viril, etc.). El Hombre Verde es conocido en Francia como “le feuillou” y en Alemania como “der blattqesicht”.

(Fotografía 2.
Cernunnos prototipo del Green Man, en el caldero de Gundestrup. Dataría del s.II A.C)


En el mundo islámico, donde hallamos muchas representaciones y relatos sobre este ser, es conocido como al-Khadir, al-Khezr o al-Khidr (que se traduce como “el Verdeante”, lo que lo asimila de inmediato con el Hombre Verde). Se lo presenta como santo o profeta. Es un maestro y es uno de los pocos inmortales.

Al-Khidr es desde una perspectiva esotérica el maestro de los sin maestros. Al ser un afrad es un solitario (lo que precisamente significa aquella palabra árabe). Y es el de mayor rango entre los afrad. El célebre shaykh murciano Ibn Arabi ha referido este carácter,  dejándonos un valioso testimonio de sus encuentros con él. Se cree que cuando no hay posibilidades de encontrar un maestro y si el estudiante está lo bastante avanzado la Providencia, a modo de compensación, le otorga la posibilidad de tener un encuentro con al-Khidr.  Se lo simboliza como un anciano vestido de verde cerca de un manantial, que es la fuente de agua eterna.

Cabe destacar el simbolismo polar de al-Khidr. Se lo vincula con la montaña Qaf. Nuestro amigo Alain Santacreu escribió en un brillante trabajo algo que nos parece  iluminador: “Esta semejanza entre Varuna y Khadir es más obvia si se considera que el reino del profeta se sitúa en el extremo norte, es decir en la Tierra del Jabalí ("Varâhi " en sánscrito), que es la Tierra de la Tradición Primordial, la Tierra Sagrada Polar. En efecto, la raíz "var", por el nombre del jabalí, se encuentra en las lenguas nórdicas bajo la forma de "bor"; "Varâhi" es entonces "Boreas"”(1).
(Fotografía 3.
Khidr - el verdeante - de la tradición islámica)
Fulcanelli al hablarnos sobre “el hombre de los bosques” nos ha escrito acerca de la naturaleza del Green Man desde una visión alquímica. En “Las moradas filosofales” lo describe como un loco, un peregrino y algo que nos permite relacionarlo con al-Khidr: “Es él, ese licencioso, quien representa para nosotros el miste antiguo  (del griego Muδτηζ, jefe de los iniciados)” (2).

Y más abajo: “Pues el loco, emblema humanizado de los hijos de Hermes, evoca aún el mercurio mismo, única y propia materia de los sabios” (3).

Para terminar, digamos que en un contexto cristiano también hallamos símiles, especialmente en la figura de San Jorge y otros santos. Entre ellos, uno que guarda plena relación con nuestra ciudad y del cual poco se ha investigado: Santiago el Verde. Pronto hablaremos de él.


2.-  LA CIUDAD DE SANTIAGO Y EL HOMBRE VERDE. NOMBRE Y RELACIONES SUTILES.

Sabido es que el nombre original de la capital chilena es Santiago del Nuevo Extremo. Se trata de un homenaje dado por los conquistadores españoles a Santiago Apóstol, a quien se creyó ver espantando en batalla a los indios.

El nombre Santiago tiene un sentido esotérico. Su origen sería San Yago o San “Jacques”. Yago, Yug, Jacques…. No olvidemos que Yug era una divinidad céltica que tuvo presencia en Francia  y España. El camino de Santiago que recorren los fervorosos católicos no sería otra cosa que una peregrinación a lugares de clara significación pre-cristiana. Y a propósito de  peregrinación, no se olvide que según la leyenda, Santiago habría sido un gran viajero, pues habría ido de la vieja Palestina a España. Y curiosamente uno de los apodos de Mercurio es peregrino. Khidr es por su parte el caminante por antonomasia en el mundo islámico. De allí  que se le considere el patrón de los viajeros. Por otro lado, es Santiago de Compostela -el lugar de término del peregrinaje-, donde se encuentra más cantidad de representaciones del Hombre Verde, especialmente en su catedral, lo cual nos permite relacionar otra vez el simbolismo de Santiago con el Hombre Verde (4).

Ya insinuamos que el culto de Santiago el Verde no es más que una manera de pervivencia en tierras hispánicas del Hombre Verde. Desarrollemos ahora la idea. En efecto, Santiago el Verde tiene por festividad el día primero  de mayo, lo cual nos recuerda las celebraciones paganas originadas este mes.  

Lope de Vega en su comedia “Santiago el Verde” registra este culto:

“¡Oh, mayo! Una hermosa maya
Vaya sin vaya conmigo,
Quién dice que este no es
Santiago el Verde y sus flores,
No tengo dicha en amores,
Cuéstele mucho interés
Y no de arrayán alegre”


El verde, la belleza, la mujer, la vegetación, el amor y la alegría son palabras que se relacionarían con la fiesta de Santiago el Verde y el mes de mayo.

La celebración del primero de mayo (5) se efectuó en Madrid muy especialmente durante los siglos XVI y XVII. Se realizaba una peregrinación donde había comida, bailes, cantos hasta el amanecer y donde se daba la ocasión de encuentros amorosos. Las mujeres iban bellamente vestidas y portaban flores. Era la fiesta de la primavera, la cual se celebrará en Chile y que hacia el primer centenario de la República adquiere popularidad gracias a los esfuerzos de la Universidad de Chile y su Federación de Estudiantes y que se propagó por todo el país (véanse las interesantes fotografías de la fiesta de la primavera en la ciudad de Los Andes incluidas en este video: http://www.youtube.com/watch?v=6FCWlkApsD4).

“En la mentalidad popular española, mayo es concebido como el mes del esplendor de la vegetación, de las fiestas y del amor, que en su transcurso se unen, se confunden y se complementan intercambiando sus atribuciones, así los vegetales se transmutan en símbolos amorosos y los amores pasan a ser símbolos de esplendor vegetal. En las distintas regiones de España se celebran fiestas que representan este mes a través de distintas figuras, ligadas sin embargo entre sí por la denominación común de «mayo»: un árbol, un pelele, un chico vestido de flores, y una muchacha también llamada la «maya», rodeada de otras muchas jóvenes. El carácter doble de las fiestas de mayo lo manifiesta la costumbre de que los novios adornen las casas de sus novias con ramos y flores y en las bodas simbólicas que tienen lugar entre los denominados «mayos» y «mayas»”(6). Maya es también la mujer joven o incluso niña que en esta festividad es vestida de novia para recibir dinero de los que asisten a la romería.
(Fotografía 4.
Interesante representación del Hombre Verde. Compárese con el chileno, de la fotografía 5)

Desde una perspectiva alquímica mayo es el mes donde se recoge el rocío, que para algunos es el componente de  una sal y para otros un disolvente. Más allá de ambas posturas, el rocío es uno de los recipientes naturales del Spiritus Mundi (Espíritu del Mundo) y que consiste en una sustancia celestial que en su bajada a nuestro mundo se ha ido enriqueciendo con la fuerza de fenómenos atmosféricos y astrológicos. Pero, además, no olvidemos que la mitología nos enseña que  Maya es la madre de Hermes o Mercurio. Por tanto, es en mayo donde deben empezar los trabajos tendientes a la obtención del mercurio filosofal, toda vez que en esa época la vida está surgiendo con fuerza imbatible.

Así, para resumir podemos hallar algunas interesantes relaciones entre la capital chilena y el culto al Hombre Verde:

1)    El Hombre Verde es Santiago el Verde. Y el nombre de nuestra ciudad es Santiago.
2)    Santiago apóstol fue homenajeado en Chile y la capital fue nombrada Santiago en su honor.
3) La peregrinación a Santiago de Compostela finaliza en la catedral de dicha ciudad. Allí podemos encontrar gran cantidad de representaciones del Hombre Verde.
4)  Mayo es el mes que da inicio a la primavera en el hemisferio norte. En Chile esto se realizaba lógicamente en la primavera del hemisferio sur, a través de la fiesta de la primavera. En Santiago de Chile ha existido la fiesta de la primavera, que nos vincula así con las antiguas festividades paganas de renacimiento y simbolismo vegetal, materias vinculadas con el Green Man.
5)  En el mes de mayo hasta hoy día es celebrada la peregrinación o festividad del Cristo de Mayo, con motivo del terremoto del 13 de ese mes de 1647, que arruinó prácticamente a toda la ciudad y por tanto al templo  de San Agustín, incluso el techo y los muros, salvándose una imagen de Jesús crucificado realizada por el fray Pedro de Figueroa,..
6)   Aun cuando hoy quedan pocas, el Hombre Verde ha tenido interesantes representaciones en la arquitectura santiaguina.

Y es acerca de este último punto que deseamos escribir a continuación.
3.- REPRESENTACIONES DEL HOMBRE VERDE EN LA CAPITAL DE CHILE

La espantosa destrucción del patrimonio arquitectónico llevada a cabo las últimas décadas, los terremotos  y los incendios nos han privado no solo de contemplar edificios con estilos de notable belleza e historia sino que además de poder contar con mayores elementos que nos acerquen a la influencia del saber hermético en nuestra ciudad.

¿Cómo no recordar por ejemplo el retablo que se hallaba en el frontispicio del inmueble destruido para levantar un edificio y que estaba en la esquina de calle Franklin con Gran Avenida José Miguel Carrera, que mostraba un exquisito simbolismo referido a la extracción del rocío, material tan caro para la elaboración de una de las sales en la Gran Obra? O, ¿cómo no lamentar los innumerables deterioros que ha sufrido la Casa de los Diez, ubicada en calle Santa Rosa y próxima a la Alameda Bernardo O´Higgins, verdadera morada filosofal?
Por tanto, no es de extrañar que muchos materiales idóneos que pudieran demostrar mejor nuestra tesis hoy se hayan perdido para siempre.

A pesar de ello, algo hemos podido recopilar y fotografiar desde fines de los años 90.

En primer lugar en Almirante Barroso 260 hallamos uno de los más interesantes Hombres Verdes santiaguinos. Su rostro es de un hombre de edad, barbudo y con bigotes. Posee hojas como cabellera, pero aquéllas son tan particulares que también parecen cuernos, teniendo uno de ellos la forma de un hipocampo. Es ciertamente Cernunnos y Bafomet. Tiene a modo de corona 5 cabellos levantados y sobre estos un objeto que no es fácil de reconocer pero que parece poseer ruedas y ser algo para hilar, amasar o arar.  El rostro es sereno y muestra dignidad.

(Fotografía 5.
El Hombre Verde de Almirante Barroso 260. Fotografía de Sergio Fritz)

(Comparación del  Hombre Verde de Almirante Barroso 260 y uno europeo. Además del aspecto floral, nótese el parecido especialmente en lo que son las barbas, el tipo de orejas, lo que sería la corona y el rostro)

En la misma calle y a poca distancia se encuentra otro Hombre Verde. Nos referimos al de la casa ubicada en Almirante Barroso 250. Es este un rostro algo angelical, poco nítido, tal vez infantil. Mientras el anterior mira directamente, esté observa hacia lo alto. Rodeado el rostro por lo que serían ramas inmensas no contiene mayor simbolismo.


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ENCUENTRO CON UN ADEPTO (Sergio Fritz Roa)



Aquellos que se interesan por disciplinas como la Magia y la Alquimia se han topado en varias ocasiones en sus lecturas o conversaciones con la enigmática figura del adepto. Y con toda seguridad se habrán hecho alguna de las siguientes preguntas: ¿Es un operador de prodigios? ¿Es un maestro? ¿Es alguien que ha alcanzado el final del camino esotérico?

En definitiva, ¿qué caracteriza a ese noble ser que en los libros esotéricos es llamado adepto?

A través de un escritor y de una obra podremos acercarnos a su comprensión.

*

Paul Brunton – nuestro escritor- es conocido por sus libros de viajes a Oriente. Entre ellos destacan especialmente “La India misteriosa” y “El Egipto secreto” (1), donde encontramos entrevistas a personajes de los más diversos tipos, pero que tienen la virtud de acercarse a lo paranormal e incluso en ocasiones a lo propiamente esotérico: Desde encantadores de serpientes a hipnotistas de personas; de falsos maestros a  gurúes auténticos.

En las páginas finales (283 y ss. en la edición que tenemos a la vista) de “El Egipto secreto”, libro que aquí nos interesa, Brunton relata un extraordinario encuentro con un verdadero adepto.

Mientras estaba en contemplación en una colina del desierto percibe que a pocos metros  de él hay un desconocido que comparte la observación del paisaje silencioso. Era de escasa altura, llevaba un turbante blanco y cuando el desconocido dirige su mirada hacia Brunton siente sin saber por qué algo así como estar ante un ser excepcional. Los ojos fueron lo que más le impresionó. “Eran círculos perfectos grandes y hermosos, de luminoso color, y tenían el blanco tan pronunciado que daban una profundidad casi sobrenatural a las pupilas negras como el azabache”.

Luego de dos minutos en que silenciosamente se observan y un extraño mareo de parte del autor, empieza una interesante conversación. El árabe le indica: “Yo he querido deliberadamente que usted experimentara esa sensación. Fue mi voluntad que le transmitiera silenciosamente un mensaje. ¡Y así fue!”.

Le menciona que a veces los caminos de los hombres se cruzan. Este era uno de esos   casos.

El personaje se define como adepto, palabra que prefiere frente a otras.

“Mi interlocutor me dijo que a voluntad y a cualquier distancia podía intercambiar pensamientos con sus colegas adeptos; que un adepto podía usar temporariamente el cuerpo de otra persona, generalmente de un discípulo, mediante el proceso llamado técnicamente “eclipse”; durante el cual proyecta el alma hacia el cuerpo del otro, debiendo este otro estar completamente dispuesto y preparado, y encontrarse receptivo y pasivo”.

Luego de dejar atónito al autor al dar muestras de conocer su nombre, el misterioso árabe le indica el suyo iniciático: Ra-Mak-Hotep, el cual más allá de las traducciones que pudieran ofrecer los eruditos, para el adepto significa simplemente un estado: estar en paz.

“Ahora mi hogar es todo el mundo. Asía, África, Europa y América. Conozco todas esas tierras y circulo por ellas. Soy oriental solamente de cuerpo, porque mi mente no es de ningún país en particular y mi corazón es únicamente de la paz”.

Luego de una hora de instrucción espiritual se despidió.

Ese fue el primer encuentro.

El segundo ocurrió cerca del templo de Luxor. Allí el Adepto le enseñó a Brunton que los arqueólogos al develar las antiguas tumbas egipcias liberaron fuerzas de gran peligro para toda la humanidad. La momificación era una práctica que había degenerado, pues en sus comienzos se aplicaba “sólo a los reyes adeptos de la edad de oro del Egipto prehistórico, y a los altos sacerdotes de avanzada espiritualidad que eran verdaderos conductos de Dios, para que sus cuerpos materiales, impregnados de su santo poder, pudieran seguir existiendo y sirviendo como focos que irradiasen al mundo ese poder”.

“Preparada la tumba física, invocaban, o hacían invocar por algún sacerdote bien capacitado a un ente espiritual, creación elemental artificial, imperceptible para los sentidos corporales, a veces bueno pero más a menudo malo, para que protegiera y vigilara la momia y actuara en la tumba como espíritu guardián”. Y después: “Esos poderes eran a menudo sumamente malos, conminantes y destructores. Existían dentro de las tumbas y podían seguir existiendo durante miles de años”.

A continuación señalará una amenaza que se cierne sobre el mundo actual, que nos recuerda a las dadas por René Guénon en alguna de sus cartas (2):

“Cuando el mundo moderno llegue a darse cuenta que en cierta  cantidad de esas tumbas hay encerrados espíritus malignos quizá ya sea demasiado tarde; porque para ese entonces ya se habrán abierto todas las tumbas y escapado los diabólicos seres que aprisionan”.

“Nosotros que nos preocupamos por el bienestar espiritual de la humanidad, combatimos a esas fuerzas tenebrosas en su propio campo, pero por leyes de la naturaleza no nos está permitido destruirlas, como tampoco nos está permitido destruir a los hombres vivos que son peligrosos para sus semejantes. Nuestros poderes son limitados y nos constriñen a amparar personas e instituciones con nuestra protección especial”. “Los objetos que son sacados de las tumbas junto con las momias, tales como escarabajos, joyas, amuletos y muebles, llevan consigo la influencia de las tumbas”.

En cuanto al tema de la inmortalidad o al menos a vidas de gran duración, Ra-Mak-Hotep indicará que en Egipto hay tumbas de adeptos que jamás podrán encontrar los excavadores normales, y que no son tumbas de muertos sino de vivos, quienes están en un “trance”. Incluso menciona de un adepto que se encuentra en su tumba desde el año 260 A.C, e incluso otro de hace 10.000 años. Entre otras características, estos adeptos trabajan por el progreso espiritual de los hombres y saben todo lo que ocurre en la superficie.

Por último, una información de importancia:

“Los tesoros espirituales que conservan los antiguos adeptos egipcios son transmitidos a los adeptos vivos. Cuando llegue el momento de despertarlos, el ritual correspondiente tendrá que ser cumplido por uno de estos últimos”.

Hemos querido usar el encuentro del escritor Brunton con Ra-Mak-Hotep como base explicativa de lo que sería y es un adepto, pues nos permite extraer algunas de sus características:
-         
      1.-Vida dedicada a la espiritualidad y al conocimiento esotérico
-          2.-Conformidad en sus actos con la Ley Divina
-          3.-Conocimiento real de asuntos trascendentes
-          4.-Facultades paranormales (clarividencia, etc.). Estas pueden o no emplearlas.
-          5.-Contacto con entidades espirituales, humanas y no humanas.
-          6.-Depositarios de saberes dados por otros maestros o presencias angelicales o directamente de Dios.
-          7-Entrega de enseñanzas a quienes consideren aptos
-          8.-En muchos casos, son viajeros.
-          9.-En muchos casos, son solitarios. Alejados de los hombres.
-          10.-Evitan hablar temas que no digan relación con cuestiones espirituales
-          11.-Pacíficos
-          12.-Su presencia irradia una luz especial

    Sin duda, hay muchas otras características; pero, las mencionadas y la lectura profunda de los hechos relativos al encuentro de Paul Brunton con Ra-Mak-Hotep son suficientes para aproximarnos seriamente a la comprensión de lo que es un adepto.
  
NOTAS:
1.- “El Egipto secreto”. Paul Brunton, Librería Hachette S.A., segunda edición, Buenos Aires, 1957.
2.- Guénon, sin embargo, es escéptico del adepto en cuestión: "Al final del volumen, el autor cuenta su encuentro con un “adepto” (¿?), cuyos discursos sobre el peligro de ciertas excavaciones en las tumbas antiguas nada tienen de particularmente “trascendente”; no queremos ciertamente poner en duda su buena fe, pero nos preguntamos si no habría sido todo simplemente mistificado... (Reseña en Etudes Traditionnelles, noviembre de 1936). Lamentablemente lo dicho por René Guénon en esta ocasión no nos parece muy fundado.