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martes, junio 24, 2008

“INFORME PRELIMINAR ACERCA DE LOS MEGALITOS DE EL QUISCO”

Por: Sergio Fritz Roa

Hace más de diez años mientras yo disfrutaba de la agradable costa central chilena, en el balneario de El Quisco, en la región de Valparaíso, me percaté de las curiosas formas de ciertas rocas. Y así, por ejemplo, una de ellas parecía el rostro de un noble indígena con un tocado; más allá había ciclópeos rostros humanos de facciones bastante duras; en otro lugar, inmensas rocas superpuestas, y, sin duda, labradas, dada la perfección de las superficies. A todo ello se agregaban figuras pétreas representando animales. Al menos la existencia de una rana y una tortuga eran del todo innegables. Posteriormente mientras continuaba mi andar, descubrí dos “piedras tacitas” (claros signos de la presencia indígena en tierras chilenas) y algunas formaciones semejantes a muros y escalas, entre otras cosas no menos asombrosas.

Me llamó la atención que este verdadero centro antiguo haya sido totalmente desapercibido, tanto para veraneantes como para investigadores. No existía ningún libro o ensayo sobre estos megalitos. Por tanto, me decidí a investigarlos, aunque debido a diversos motivos de orden estudiantil y luego laboral me hicieron retrasar los trabajos necesarios. Luego del descubrimiento de los megalitos, he ido solo en tres ocasiones a El Quisco, siendo la última vez unos siete años, a lo menos. Por tanto, las fotografías que acompañan esta investigación no son del todo actuales. Pero el tiempo no pasa en vano, y la meditación, la lectura y las conversaciones que he tenido con algunas personas de gran valor me han permido avanzar en ciertos aspectos. Fruto de lo anterior es mi pequeña monografía “Los megalitos de El Quisco y su simbolismo protohistórico” (inscrita en el Registro de Propiedad Intelectual con el N°170.660), de la cual son las fotografías que se acompañan en el presente sitio web, y respecto de las cuales espero atento sus comentarios al siguiente email: sergio_fritz@yahoo.com. No está de más recordar que la presente página se irá renovando no sólo en cuanto a fotografías sino a comentarios e hipótesis, en la medida que yo avance en las investigaciones. En virtud de lo anterior sugiero revisar este sitio con relativa frecuencia.

Antes de presentar mis teorías al respecto, debo manifestar mis agradecimientos especiales a Francisco Miranda, experto en conservación del patrimonio cultural y encargado del archivo audiovisual de la Universidad de Chile; a Jorge Fuentes, licenciado en Historia de la Universidad de Chile y posgrado en pedagogía de la Universidad Católica; y a Muhammad ibn Marchinatu, profundo estudioso de las tradiciones espirituales y su simbología. Todos ellos han permitido que mis intuiciones tomaran una forma concreta y me han decidido ha publicar definitivamente mis investigaciones.

En síntesis, las primerizas investigaciones que he llevado a cabo respecto a este centro antiguo me han permitido establecer lo siguiente:


1) En un balneario del Chile central, llamado El Quisco, existió un importante centro indígena cuyos vestigios son principalmente pétreos.
2) Aun cuando es difícil datar la edad de la construcción de tales monumentos, sin duda se trata de elementos anteriores a la llegada de los españoles a estas tierras, y es casi seguro que sean incluso mucho más antiguos que las poblaciones indígenas que la ciencia oficial asigna como las más remotas para esta zona, como por ejemplo los Complejos El Bato y Llolleo (las que habrían vivido hacia el 300 a.c hasta el 700 d.c). A mi juicio, los menhires hallados pertenecerían a una cultura protohistórica de la cual casi nada conocemos.
3) La cultura que se desarrolló en El Quisco puede estar relacionada con otros centros que se hallarían en la costa central chilena, especialmente con Rocas de Santo Domingo, donde el investigador Oscar Fonck Sieveking (quien es hoy de alguna manera perpetuado por el historiador Rafael Videla, el cual ha expuesto interesantes hipótesis sobre dicho sitio) realizó entre otros hallazgos el de “La Piedra del Sol”, un monumento de estilo y envergadura semejantes a los menhires de El Quisco. Es de notar que se han hallado en Rocas de Santo Domingo formas pétreas que representan animales, incluso una tortuga, especie que también se encuentra en la zona arqueológica que yo descubriera, lo que demostraría mi tesis.
Por último deseo indicar algunas sugerencias que pueden servir al entendimiento de los menhires de El Quisco y de otros lugares ubicados en Chile.

a) Creo que el estudio del simbolismo existente en las rocas de El Quisco, especialmente simbolismo animal y la presencia del número cinco a través de los cinco calados en una de las “piedras tacitas” cuya forma es triangular, permitiría ubicar esta cultura en algunas de las etapas del presente Manvatara (ciclo cósmico). Al respecto los aportes realizados por René Guénon serían idóneos.
b) Parece conveniente hacer un estudio más profundo sobre la etimología de El Quisco. Suele decirse que aquélla deriva de la planta homónima. Pero es posible que tenga una relación más directa con palabras como Quzco y otras afines. De ser así, sería un nombre que recordaría al importante centro de megalitos que ahora estudiamos.
c) Muy cerca de estas rocas hay un monte que parece tener una función de orden ritual. También en el lugar de los megalitos existe una cueva que se ubica en un terreno que es propiedad privada. Las excavaciones que pudieran hacerse en dichos lugares tal vez darían interesantes resultados.
d) La existencia de dos “piedras tacitas” confirmaría la función ritual de este centro. De ser así la tesis poco creíble sustentada por algunos arqueólogos según la cual dichas piedras cumplían una labor de preparación de comidas o de tinturas, perdería valor.
e) Es posible que el lugar en comento haya sido no solo un centro ceremonial cualquiera sino incluso uno de gran importancia y que sirviera de observatorio astronómico. Tanto la ubicación como ciertos megalitos podrían confirmarlo. Incluso la existencia de las “piedras tacitas” sería una buena prueba de ello, dado que es factible que esta clase de objetos haya servido para el seguimiento de los astros o para la fijación del tiempo.
f) Imprescindible es estudiar este centro en relación con otros lugares, especialmente cercanos, como el balneario Rocas de Santo Domingo. Pero también con otros más distantes, entre ellos Marcahuasi, donde creo haber encontrado algunas semejanzas de motivos y estilos.
g) Los resultados podrían confirmar la tesis de autores como Roberto Rengifo según la cual hubo una población americana autóctona y que el poblamiento de América (e incluso mundial) fue en dirección sur a norte. Aun cuando esta opinión ha sido duramente criticada por la ciencia oficial, todavía no hay argumentos suficientes para descartarla de manera definitiva. Además, habría que considerar los mitos y leyendas indígenas americanos que suelen referirse a varios tipos de humanidades, las cuales fueron exterminadas por hechos de la naturaleza u otros motivos. Esto se encuentra en concordancia con las tradiciones de todo el mundo, donde se nos habla de distintas edades del mundo. Véase al respecto la tradición griega, irania e hindú.

Es urgente repensar el poblamiento americano, dados los últimos descubrimientos que han ido destruyendo las tesis oficiales migratorias, tanto respecto al movimiento de desplazamiento humano como a la antigüedad del hombre americano. Al respecto, sólo cabe recordar que en Chile, en la localidad de Monte Verde, donde se han encontrado fogones de al menos 30.000 años de antigüedad, en una zona que no habría sido alcanzada por la glaciación, lo que según el arqueólogo Carlos Ocampo demuestra que hubo asentamientos humanos en América anteriores a la glaciación.

h) Una investigación acuciosa requiere de medios idóneos y de un equipo de estudio que incluya arqueólogos, arquitectos, historiadores y personas relacionadas con el conocimiento astronómico/astrológico como estudiosos del saber espiritual tradicional americano.


El cumplimiento de estas sugerencias como de otras que el tiempo irá mostrando permitirá el estudio de una cultura de edad remota que es para la ciencia actual del todo ignorada.


MAS DETALLES EN:
http://elquiscom.blogspot.com/

jueves, septiembre 06, 2007

Semana Guenoniana de Buenos Aires 2007

Para quienes tuvimos la suerte de participar en la reciente Semana Guenoniana de Buenos Aires 2007, la alegría es inmensa pues tuvo un éxito insospechado. No sólo por la cantidad de asistentes, sino por la dinámica misma de las presentaciones y el ver participar a personas de todas las generaciones relacionadas con el pensamiento tradicional. Los expositores fueron, en el orden que dieron su presentación: Cecilio Jack Viera; Sergio Fritz Roa; Juan Pablo Rey; Santiago F. Giromini; Francisco García Bazán; José Sergio Grifa; Vicente Biolcati; y Marcos Ghio. La presentación estuvo a cargo de Juan M. Garayalde.

En esta oportunidad, además de hablarse de René Guénon, se conmemoró el centenario del nacimiento de Mircea Eliade, quien no obstante no ser un autor tradicional, sin embargo tiene ciertos puntos de vista en común, especialmente respecto al simbolismo.





A la derecha:. Sergio Fritz Roa

A la izquierda: Juan Manuel Garayalde.

Sergio Fritz Roa

Juan Pablo Rey

A la derecha: Cecilio Jack Viera

A la izquierda: Juan Manuel Garayalde.

Santiago Giromini

Francisco García Bazán

Francisco García Bazán

A la derecha: Vicente Biolcati

A la izquierda: Juan Manuel Garayalde.

Marcos Ghio

martes, agosto 07, 2007

SEMANA GUENONIANA DE BUENOS AIRES (2007)





SEMANA GUENONIANA DE BUENOS AIRES – 2007
Una idea de Don Emilio Corbière


A 100 años del nacimiento del pensador tradicionalista rumano, Mircea Eliade
1907-2007

Día Martes 28 de agosto – 19.30

Presentación a cargo del Lic. Juan M. Garayalde.
Prof. Cecilio Jack Viera - “René Guénon – La Argentina: el misterio”
Dr. Sergio Fritz Roa - “Recuperación del Símbolo Tradicional en René Guénon y Mircea Eliade”
Lic. Juan Pablo Rey - “Mircea Eliade: el lenguaje del símbolo, el lenguaje del mito”

Día Miércoles 29 de agosto – 19.30

Prof. Santiago F. Giromini – “Tradición y Posmodernidad. Presentación del libro Judas, Evangelio y biografía de Francisco García Bazán”.
Dr. Francisco García Bazán - "La presencia de René Guénon en Mircea Eliade y Carl Schmitt"
Mahatma Krishananda Ji (Prof. José Sergio Grifa) – “La Creación en la teología aria hindu”

Día Viernes 31 de agosto – 19.00
Lic. Vicente Biolcati – “Conocimiento y cultura profana en Guénon”
Lic. Marcos Ghio – “La antimodernidad en Julius Evola y en Mircea Eliade”


Lugar: Biblioteca del Congreso de la Nación - Alsina 1835.
Entrada Libre y Gratuita

sábado, enero 06, 2007

HÉCTOR BARRETO Y SU PRODIGIOSA IMAGEN (Sergio Fritz Roa)



Persistir. He aquí un verbo con fuego propio. Un llamado a remecer la conciencia y a extenderla en el tiempo.¡Persistir! Aquél es el Verbo que ha de unirse para siempre al joven mártir Héctor Barreto (1917-1936), como a todo auténtico poeta.



Hijo de un tiempo violento, de trincheras urbanas, de miradas asesinas, Barreto es símbolo venerado para todo amante de la sabia letra, del armónico pensar. Ello más allá de las diferencias políticas como de toda frontera de ilusión. Pues en el fondo, el hombre siempre es hombre, con sus miserias y riquezas; y no nos es dado negar el valor allí donde lo hay.



Muerto a los diecinueve años, su vida humana se interrumpió para trascender. Para perseverar.



Cuando la bala llegó al corazón de Barreto, un ángel recibió su cuerpo de acero. O quizá una de las musas griegas, pues la mirada y espíritu de este hombre nunca estuvieron lejos de la mítica Hélade. Amante de las artes (literatura, historia y escultura), su admiración por la Grecia, en cierta forma madre del Logos y del Myto, era inevitable.



En el tiempo que va desde su muerte algunos heraldos han querido mantener su rostro para rescatarlo del silencio homicida que tapia con férreos clavos la vida del escritor, siempre precario, siempre ajeno a sus hermanos de siglo.



Hoy, gracias a ellos persiste el Nombre en cofradías extrañas, constituidas por bebedores de hidromiel, tejedores de sueños ancianos.



¿Qué debemos recordar de Barreto además de su muerte incendiaria? Su prosa, sin duda. Pues no sólo escribió con episodios su breve existencia, sino también en el papel, para transmitirnos el canto de su alma.



Hemos leído su memorable "La Perfecta Belleza", escrito hacia 1934 y no hemos podido dejar de extrañarnos alegremente por la coincidencia de espíritu y estilo con Arthur Machen, Clark Ashton Smith y Lord Dunsany, autores no traducidos a dicha fecha a nuestra lengua y del todo inaccesibles en el Santiago de 1930. Prosa fantástica, sensual y delicada. Única en nuestra Patria. Sólo los paisajes oníricos de "La Flor Inexistente" o "Las visitas de la reina de Saba" de Serrano pueden tener esquiva semejanza.



"Jasón", otro relato, que precisamente muestra la devoción del autor por la vieja Grecia, sin duda será apreciado por los lectores. Jasón, el viajero que persigue el Vellocino de Oro, no es otro que Barreto tras la Poesía, escalera que como el frontispicio del Mutus Liber comunica lo humano con lo celestial.



La edición de "Historias ociosas. Cuentos y relatos de Héctor Barreto" (Editorial Puerto de Palos, Santiago de Chile, 2004), a cargo de Rafael Videla, constituye una buena guía, un muestrario fiel al corazón sincero de Barreto. No obstante la sencillez y la existencia de algunos errores en su confección, este libro es una buena puerta y un aporte al redescubrimiento de un prosista que, no obstante no haber llegado a la perfección de su arte (debido a las contingencias que cegaron sus ojos terrenales), ha sabido persistir en cofradías solares aun en tiempos del Lobo.


(Publicado originalmente en: http://talvera.hautetfort.com/ sitio francés que recomendados vivamente)

domingo, octubre 08, 2006

INTRODUCCION AL SEMINARIO SOBRE TRADICIONES ESPIRITUALES DE ORIENTE Y OCCIDENTE (Sergio Fritz Roa)



(Fragmentos de la charla dictada por Sergio Fritz Roa en Santiago de Chile durante el mes de Agosto de 2006)




Primero que todo, debo agradecer la concurrencia. La presencia de Uds. es muestra del interés por lo espiritual, incluso en una época, como la nuestra, tan cargada de materialismo.

Durante este breve seminario, intentaremos acercarnos a lo que constituye específicamente la dimensión espiritual del ser humano. En este universo, encontraremos un lenguaje propio (los símbolos), una serie de comportamientos (ritos) que se expresa en una especial comunión, una doctrina que nos habla del Ser y No Ser (la metafísica), conocimientos particulares tendientes a restituir al hombre su aspecto natural o adámico (la cosmología); y otros modos que son particulares.

¿Qué une al cristiano que participa de una misa en una iglesia iluminada con el musulmán quien hace el salat (oración) solitario en el desierto? ¿Qué une a un judío que lee la Tora con el zoroastriano que recita fragmentos del antiquísimo Avesta? ¿Un derviche y un practicante de una danza tribal, no estarán haciendo en el fondo algo semejante, a pesar de las diferencias expresivas?

Sin duda, hay en el fenómeno religioso un factor común: el deseo del hombre de comunicarse con lo Trascendente. Incluso puede faltar el libro sagrado, y seguiremos hablando de religión. Y si vamos allá, puede hablarse de uno o más dioses, y nadie podrá negar que en ambas visiones subyace algo espiritual. Podríamos debatir largamente en cuanto a la religión (a fin de simplificar, usaremos los términos religión y tradición espiritual como sinónimos, salvo cuando se indique que debe entenderse de manera más específica cada término) más conveniente para el hombre; pero ninguno de los que aceptarían un debate tal, negarían la premisa según la cual la religión es necesaria para el hombre. Incluso desde puntos de vistas exotéricos, se puede decir que la religión es positiva para el hombre, pues genera un orden social, una moral, ayuda a los más desposeídos, evita la criminología, le da esperanza a la sociedad, etc.

Alguien me podría rebatir y decir que por culpa de las religiones ha habido inquisición y discriminación. Aquella crítica pierde consistencia cuando sabemos que lo que hizo nacer aquellos errores nada tiene que ver realmente con la religión.

Pues religión proviene de “religio”, es decir volver a unir aquello que estaba separado. Es decir, hay en la religión una pretensión unitaria, de comunión no sólo con Dios sino también con los demás hombres. De allí que se hable en el Cristianismo del Pueblo o Asamblea de Dios, o en Islam de la Umma, la comunidad de fieles musulmanes. Etimológicamente religión es reunir, volver a unir lo disperso. Nos lleva a comprender el estado de exilio, separación en que el hombre vive. La religión busca hacer volver al ser humano a la condición adámica, la cual es previa a la caída, donde Dios-hombre era uno en conciencia y pureza.

Si alguien quisiera culpar a la religión por la existencia del fanatismo, uno podría preguntarse legítimamente porqué hay fanatismo entonces en esferas ajenas a la religión como la política, la música, o el fútbol. De esta manera religión y fanatismo o fundamentalismo como se lo llama hoy, no son sinónimos como pretenden aquellos que odian la religión.

Dijimos hace un momento que religión significa volver a unir. Pero, ¿qué es lo que se une? Al hombre con Dios. Pero si Dios incluye al hombre, ¿por qué hay una necesidad de unir? Porque el hombre muchas veces no sabe aquello que le es benigno. O si llega a saberlo, nada hace para ir en su busca y concretarlo. Aquí además juega un aspecto extremadamente misterioso, que los hindúes denominan Maya y que algunos traducen por ilusión; aun cuando es más preciso hablar de Magia. Llamémoslo en términos más comprensibles, “juego de Dios”. Dios al ser el Ser-de-Todas-las-Posibilidades no ha negado una que interviene hábilmente en lo creado: Dios ha puesto un velo que separa lo visible y lo invisible. La sabiduría islámica nos cuenta a través de un hadit qudsi (es decir un dicho del Profeta Muhammed) lo siguiente: que Allah habría dicho en los comienzos del tiempo histórico: “Yo era un tesoro escondido y quise que el hombre me conociera; y asó creé al mundo”. Es decir, en Dios hay algo oculto que el hombre debe conocer. ¿Cómo llegar a esa dimensión fundamental de Dios? Las religiones o tradiciones espirituales nos dan la respuesta, a través de métodos y herramientas precisos. Cada tradición tendrá su manera de acercarnos a Dios, pues muchos son los caminos… Lo importante es que se trate de una tradición verdadera, es decir que exista una revelación que haya sido transmitida de Dios al hombre, durante lo que Mircea Eliade llama “in illo tempore”. Es decir, el tiempo mítico.

De esta manera no podemos decir que es una tradición auténtica la que formulan los hombres sin que intervenga lo divino. Tampoco es una tradición auténtica la que se intenta restituir en base a ciertos elementos fidedignos y otros imaginarios. Me explico: Si bien la tradición celta puede haberse considerado válida en un momento determinado, hoy al haberse perdido el hilo conductor (la tradición), sólo quedan sombras, algo arqueológico y que si quisiéramos despertar sería imposible; por el contrario crearíamos una mezcla bastante penosa.

Las sectas y lo que Evola llama neoespiritualismos, no son tradiciones; sino sólo parte del reino de la confusión, el cual nada puede ayudar a redimir al hombre.

Demos algunos ejemplos de tradiciones espirituales válidas y vivas. El Cristianismo, el Islam, el Hinduismo, el Budhismo, el Judaísmo. Hay otras menos conocidas para nosotros los occidentales, como el Shintoismo y el Taoísmo.

Estas tradiciones se han expresado en religiones. Y en algunos casos una tradición se divide en dos o varias religiones. Pareciera que por una cuestión de economía se establecieran dos grupos grandes. Y así, en el cristianismo está el Catolicismo y la Ortodoxia; en el Islam, el Sunnismo y el Chiísmo; en el Budhismo, el Mahayana y el Hinayana; etc. En estos casos, ambas son caras de una misma moneda y son maneras de expresarse válidamente dentro de un mismo clima religioso.

Lo que no debemos olvidar al momento de estudiar las religiones es que lo transmitido es una “influencia espiritual no humana”. René Guénon, posiblemente el occidental que en el S.XX comprendió mejor lo referido a lo espiritual, era explícito en señalar este elemento calificador de lo que es tradición. Pues no solo se trata de cualquier transmisión, sino de una específica transmisión. Esta opera generalmente a través de ciertos ritos. Por ejemplo, el bautismo en el Cristianismo. Allí hay un hecho religioso de gran importancia, pues lo transmitido es una influencia que proviene de Dios.

¿Por qué Dios determina tantos caminos posibles para llegar a su misteriosa Faz?
La pregunta hallará una respuesta cuando se considera que los individuos poseen distintas características. Hay constituyentes étnicos, sociales, culturales, temporales que determinan a las personas y que son determinantes al momento de tomar una vía espiritual. Lo que Schuon llama economía divina actúa de manera muy perfecta y hace que en algunos momentos de la historia de la humanidad prevalezca una tradición sobre otras, fenezcan ciertos medios tradicionales, etc.

Cuando el estudioso comprende que a pesar de las lógicas diferencias formales entre las tradiciones, hay una sustancia común y el punto de llegada es el mismo, las apariencias desaparecen y queda solo Dios en su Secreto (el Sirr del cual hablan los sufíes).

Es por ello que los grandes maestros del Sufismo han podido decir algo que para la Sharia (ley islámica, el exoterismo) podría ser inquietante.

“Mi corazón se ha abierto a todas las formas: es pasto de las gacelas, claustro de monjes cristianos, templo de ídolos, la Kaaba del peregrino, las Tablas de la Tora, y el Libro del Corán. Yo practico la religión del Amor; en cualquier dirección que avancen sus caravanas; la religión del Amor será mi religión y mi fe”.
(Ibn Arabí)

“Yo no soy musulmán ni cristiano, ni judío no zoroastriano. No soy ni la tierra ni el cielo; no soy el cuerpo ni el alma”.
(Rumi)


Algunos científicos se han aproximado a lo que llaman “hecho religioso” a través de la disciplina de las “Religiones Comparadas”. Eliade, Couliano, Dumézil o Zaehner han dado algunas directrices o a lo menos ciertos elementos comparativos que nos permiten adentrarnos en esta ciencia. ¿Cuál es el objetivo de las Religiones Comparadas? Ante todo, estudiar seriamente los distintos hechos religiosos: mitos, ritos, símbolos, y ver las convergencias/divergencias entre religiones. ¿Cuál ha sido la utilidad de esta disciplina? En verdad entre el panorama materialista en que se tejen las ciencias modernas, ha sido algo así como un pequeño faro, una luz innegable desde ciertos puntos de vista. Por ejemplo, ha permitido al occidental comprender que un oriental también es un sujeto que busca lo trascendente. Esto que hoy nos parece obvio, no lo era hasta hace poco. Entre la mirada de un hombre del s.XIX y la de nuestro siglo, hay diferencias impresionantes. Y una de las más positivas es este encuentro con el otro. En este caso, con el oriental. Esta mirada de respeto, se la debemos en gran parte a los estudiosos de las Religiones Comparadas. Pero no hay que olvidar que esta ciencia, es una ciencia moderna; y por ello adolece de errores importantes, el principal quizá el estar disociada de una visión espiritual-tradicional que la sustente. Para las RC lo religioso y lo espiritual en general es algo ajeno, el objeto de estudio desde fuera. Por ello los mejores estudiosos de RC son aquellos que han vivido la religión de alguna manera, como fue el rumano Mircea Eliade, quien practicó un tiempo el Hinduismo en la misma India… Pero, lamentablemente, fue muy poco tiempo… y después se vio seducido por el mundo académico. Las críticas de Julius Evola al respecto son muy sinceras y hablan de la pérdida de Eliade para el esoterismo actual.

Desde otros puntos de vista se puede estudiar las tradiciones y/o religiones. Es un campo que nos parece aun más interesante y sólido que el de las Religiones Comparadas, y es lo que algunos han dado en llamar con más o menos precisión como: “escuela tradicional”, “perenialismo”, “sophia perennis”, etc. En este caso no se trata de una ciencia moderna, y en verdad tampoco se pretende una “escuela”. ¿Qué es entonces? Para comprender bien a qué nos referimos, digamos unas cuestiones previas.

El s.XX nace y en Francia el interés por lo “espiritual” se centra casi exclusivamente en el ambiente “ocultista. Lamentablemente el ocultismo es una desviación, donde lo propiamente espiritual se ve desdibujado, por lo cual podríamos decir que es una parodia de espiritualidad. Entre ocultismo y esoterismo hay todo un océano de diferencias. El ocultismo navega por los terrenos psíquicos y lo esotérico en los mares espirituales.

El ocultismo estará siempre ligado con una pretensión de destrucción de las religiones, para hacer verdaderas sombras de ellas. El caso típico ocurre con el teosofismo (que no es lo mismo que Teosofía, conocimiento de lo divino), liderado por Blavatsky, quien en su odio por el cristianismo intenta oponer un budhismo totalmente falso y manoseado por extrañas ideas concebidas en la mente de la misma Blavatsky. Términos como “karma”, “reencarnación”, “maya” que hoy los occidentales usan en su lenguaje cotidiano tienen la connotación errada dada por los teosofistas. Pero un hindú ortodoxo sólo podría mofarse de estos usos.

En el ocultismo, parodia de espiritualidad como decíamos, hay un exceso de interés por lo psíquico. Digamos que el hombre tiene al menos tres planos: el corporal, el psíquico y el espiritual. El último es el que predomina sobre los otros, toda vez que es el que se comunica más directamente con lo divino. En el psíquico afloran influencias peligrosas para el hombre. No es por nada que todos aquellos, como los ocultistas, que se quedan solo en lo psíquico se someten a influencias perjudiciales, no siendo extraños fenómenos de perturbación mental. La “ufología” o el “platillismo”, una manera ultramodernizada de ocultismo, con sus “hermanos mayores”, sus “mensajes astrales”, ha llevado a más gente al psiquiátrico que lo uno pudiera pensar de algo aparentemente tan inofensivo.

Pero volvamos a la Francia de inicios del s.XX, especialmente Paris. Este ambiente saturado de ocultismo, magia negra, espiritismo, verá nacer a un hombre excepcional. Y, como dirá acertadamente Charles André Gilis, no será casual que en este fango, surja el antídoto para Occidente: René Guénon.

Por el tiempo que poseemos, no podemos extendernos en los detalles de la vida de Guénon, la cual como alguien acertadamente ha dicho a diferencia de la clásica biografía del esoterista francés nada tenía de simple. Lo fundamental, sin embargo, debe ser establecido: Guénon tuvo conocimiento directo del ocultismo (pues participó de algunas organizaciones de este tipo en su juventud), lo estudio, lo siguió y lo denunció. Descubrió que tras el ocultismo existe la subversión, es decir un intento de invertir todo lo espiritual; y que en cambio lo que se debe hacer es restituir las tradiciones espirituales, pues sólo ellas poseen los medios idóneos para otorgar al hombre primero la salvación y luego la realización espiritual.

Hoy, cuando se habla de una Yoga sin Hinduismo, una meditación budhista sin Budhismo, un Sufismo (Tasawwuf) sin Islam, una oración del corazón sin Ortodoxia, el empleo del rosario y de invocación angelical sin conocer la esencia del Catolicismo, se hace más necesario volver a Guénon.

Lo que dice Guénon en resumidas cuentas y en lenguaje sencillo es lo siguiente: el hombre a través del tiempo se ha ido alejando de Dios, y de los centros espirituales que eran los puentes entre Él y los seres humanos, a tal punto que dichos centros se han ido ocultando. La manera de volver a la espiritualidad real, es volver a la tradición. Es decir a la aceptación de la necesidad de las formas tradicionales. Sólo ellas pueden otorgar un remedio eficaz al hombre moderno. Toda tradición es un medio útil; pero indudablemente hay algunas que atañen mejor a un determinado hombre, debido a características que constituyen lo que Evola llama “la ecuación personal”. De esta manera, toda tradición/religión debe ser considerada en alta estima, llámese Catolicismo, Budhismo, Judaísmo, Ortodoxia, Islam, tradiciones amerindias, etc. Sólo ellas han demostrado que a lo largo de los siglos han dado ejemplos de santidad y de realización espiritual, asegurando la vida espiritual de millones de seres.

En este Seminario hablaremos y conoceremos los aspectos o pilares centrales de las tradiciones espirituales vivas más importantes. Conoceremos algunas de Oriente como de Occidente. Ustedes podrán así darse cuenta que la misma búsqueda es la que guía a un católico que a un monje budhista; a un hindú que a un musulmán. El misterio de lo trascendente que se expresa en el silencio. Cuando las palabras pierden sentido es porque Dios está hablando. Y es precisamente esa experiencia única, íntima, inenarrable, la cual constituye lo espiritual por antonomasia.